No sabía como empezar esta entrada, pero no saber cómo hacerlo siempre es la mejor forma de hacerlo. Es un cliché que aún funciona, aunque es probable que no tenga ninguna clase de vigencia real. Lo que sí sabía, sin embargo, es que tenía unas terribles ganas de escribir algo sobre esto porque me niego a que sea un asunto trascendental en mi vida la muerte de mi antipoeta favorito, y al único que conozco y al único que leo sabiendo que siempre lo voy a disfrutar cada vez que me lo encuentro así que aquí vamos.
