UNA LÁGRIMA PARA EL JUEZLuis Gonzáles Zenteno
Editorial Orbe
158 páginas
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Leí este libro hace varias semanas la verdad, y fue súper gracioso (no para caerse de la risa, pero se entiende el concepto de gracia como algo también que genera una sonrisa, y puede ser irónico o paradójico, en fin), porque es, digamos un libro correspondiente a la historia de Chile que es justo después del libro que había leído antes, aka La vida simplemente de Oscar Castro.
Abel Rodríguez es un secretario y juez, y está gusto con su trabajo pues lo ejercía con vocación. De alguna manera podía ver al hombre como todo lo que era: alguien imperfecto y lleno de flaquezas. Quería, también, ser participe de la responsabilidad que en él delegaban, y a pesar de que esto no le llenaba el alma, al menos lo conformaba. Había sido criado en una familia sumamente católica, y la religión le ofrecía consuelo luego de presenciar tanta inconsciencia humana. Esta vez, sin él saberlo, llegaría a la comodidad de su hogar para enfrentarse a una de los casos más difíciles de su vida.
Abel Rodríguez es un secretario y juez, y está gusto con su trabajo pues lo ejercía con vocación. De alguna manera podía ver al hombre como todo lo que era: alguien imperfecto y lleno de flaquezas. Quería, también, ser participe de la responsabilidad que en él delegaban, y a pesar de que esto no le llenaba el alma, al menos lo conformaba. Había sido criado en una familia sumamente católica, y la religión le ofrecía consuelo luego de presenciar tanta inconsciencia humana. Esta vez, sin él saberlo, llegaría a la comodidad de su hogar para enfrentarse a una de los casos más difíciles de su vida.