Reseña: Donde vuelan los cóndores - Eduardo Bastías Guzmán

1.12.13

Nombre original: Donde vuelan los cóndores
Autor: Eduardo Bastías Guzmán
Páginas: 112
Editorial: Andrés Bello
Sinopsis:
Estamos frente a una entretenida y drámatica novela que narra la vida de una joven que se establece en Valparaíso para ingresar a la universidad.Con un estilo lleno de naturalidad, el autor nos presenta hechos que pueden suceder o que han sucedido quizás en entornos muy cercanos al lector.El amor, tan ligado a la juventud, llega con toda su emoción y sus ilusiones. Pero también se hace presente el mayor sufrimiento que alguien puede imaginar, cuando el SIDA ataca a un ser muy querido...Una trama que cautiva al lector hasta sus últimas páginas.


Reseña

Gioconda, es una joven Chilena de Iquique que comenzará a estudiar en la universidad de Valparaiso. 

Narra desde su llegada y la admiración que siente por la gran universidad hasta el final donde nos encontraremos con la no tan sorpresa de que padece SIDA.

También está su novio: Héctor quien la cuida, apoya y protege en todo momento.

Gioconda contrajo el VIH mientras estaba de vacaciones con su mejor amiga, con un joven un poco mayor que ella, a quien no conocía y a quien no volvió a ver luego de aquella noche de completa irresponsabilidad. No solo contrajo este síndrome, si no que además espera un hijo que podría compartir el virus.

Juntos, Yoko, como le dicen sus amigos y Héctor quien decide adoptar al hijo que ella espera, deciden salir adelante como puedan y hasta que el destino quiera llevársela.
El ser humano puede soportar más de lo que imagina. Si hubiese supuesto una situación parecida, habría pensado que sobrepasaría mi capacidad de sufrimiento. Creo, de todos modos, que mi situación llegó a los límites que una persona puede sobrellevar sin caer en una depresión irreversible. Nadie, que no haya vivido una experiencia similar, puede siquiera vislumbrar un impacto semejante, más aun cuando se está proyectando la creación de su  familia.
No sé que tan cierto sea todo lo que dice en la sinopsis, por lo menos para mi fue una lectura: aburrida, monótona, cliché, tonta, molesta y sin sentido. Todo lo malo con lo que una novela se podría clasificar. Sin embargo tengo amigos que no comparte esa opinión conmigo.

Lo único bueno que soy capaz de rescatar de éste libro es el hecho de que aclara que las personas enfermas de SIDA no son fenómenos ni mucho menos. Este virus no se contagia de manera directa, si no más bien por la sangre o a través de transmisión sexual. En ese aspecto deja todo muy claro. Otra cosa que me gustó bastante fueron los nombres de los capítulos. 

Para empezar el autor ni siquiera es escritor, lo que le da una desventaja enorme al intentar cautivar al lector. No es un ignorante cualquiera sin embargo, es un doctor especializado en SIDA.

El libro es muy viejo (primera edición 1996) tiene un punto de vista de la edad media, en el que Yoko llega a apoyar la abstinencia, el acabar con la homosexualidad y la prostitución como si eso fuera a pasar en un día.

La novela es tan mala, que realmente ni siquiera y de ninguna manera podría estar de acuerdo con ella. ¿En que mundo vive el autor? Victimisa a la personaje principal como una pobre muchacha que contrajo el virus. Ni siquiera fue victima de una violación, si hubiese sido así, por lo menos habría tenido un mayor impacto en el lector, pero resulta que solo fue una irresponsable adolescente que decide apoyar la abstinencia porque ELLA (a conciencia) cometió un error.

El libro no tiene sentido para nada. La primera vez que lo leí fue por gusto y me causo simpatía, al otro año lo releí para el colegio y lo aborrecí completamente. Aun así, cada quien tiene su punto de vista, y he leído, escuchado, visto y me e informado lo suficiente como para calificar este libro como un gasto innecesario de papel.

Puntuación: 1/5

1 comentario:

  1. El libro malo o no!!!.... no ay que dejar de lado el importante mensaje que entrega el autor a la juventud atraves de este libro , de ser responsables en nuestras relaciones sexuales

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«Pues considero que aquella persona, caballero o señora, que no sabe apreciar el valor de una buena novela es completamente necio» Mr. Tilney.